Modelo de Fijación del Tipo de Cambio en Chile

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Modelo de Fijación del Tipo de Cambio en Chile


09 marzo 2021
   

Autor: Dr. Galvarino Casanueva Yáñez

Escuela de Administración UNIACC, Facultad de Administración UNIACC

Programa MBA de UNIACC

Resumen

Este artículo analiza las políticas de tipo cambiario en Chile, colocando énfasis en el régimen de tipo de cambio flotante implementado en 1999 y las dos situaciones de intervención cambiaria posteriores a este. Existe evidencia de las condiciones favorables existentes en Chile para enfrentar choques cambiarios: un sector financiero bien desarrollado que ofrece oportunidades de cobertura a las empresas reduciendo su vulnerabilidad a través de efectos sobre el balance contable; y un nivel bajo y decreciente de traspaso desde el tipo de cambio a los precios. Estos elementos contribuyen a disminuir los costos del régimen de flotación, al reducir la amenaza implícita en términos financieros y de inestabilidad de precios. 

Palabras Claves: Tipo de cambio, economía abierta, flotation, shock real y política monetaria.

Introducción

El tipo de cambio es una variable clave en toda economía abierta, en particular para economías emergentes. En una economía abierta, el tipo de cambio juega un papel esencial en el traspaso de los shocks externos a la economía nacional y en la transmisión de las acciones de política monetaria. Más aún, el hecho de que desalineamientos prolongados del tipo de cambio real se hayan asociado a muchas de las crisis que han afectado a las economías emergentes en las últimas décadas es una señal de que la autoridad monetaria debe prestar especial atención a sus movimientos. Un importante canal por el que opera el tipo de cambio en las economías abiertas es el efecto de desplazamiento del gasto (expenditure-switching effect). Al subir el precio de los bienes externos en relación con los nacionales, una depreciación real produce un incremento del gasto local y mundial en los productos nacionales. El supuesto habitual del modelo Mundell-Fleming-Dornbusch es que los precios nacionales de los productos importados son rígidos -fijados en la moneda del exportador-. En otras palabras, el traspaso de una depreciación cambiaria a los precios de los productos importados es igual a uno y sucede rápidamente, desplazando la demanda hacia el bien nacional. El tipo de cambio también tiene efectos directos sobre la inflación. Los hogares consumen bienes importados y nacionales, los que son parte del índice de precios al consumidor (IPC). Las variaciones del tipo de cambio afectan el precio en moneda local de los bienes importados y, por esa vía, en la inflación. Adicionalmente, en la medida que algunos bienes nacionales incorporan insumos importados en su producción, la depreciación cambiaria también los hace subir de precio, provocando un mayor incremento en el IPC.

Desarrollo

En Chile, desde septiembre de 1999, rige un tipo de cambio (TC) flotante. ¿Por qué tipo de cambio flexible? Existen muchos argumentos a favor de un tipo de cambio flexible, entre los más tradicionales se encuentra uno, en la línea de Mundell (1961), que afirma que, en la presencia de rigidez de precios, el ajuste a shocks reales se ve facilitado gracias a la flexibilidad existente. Lo anterior es explicado debido a que "los movimientos del tipo de cambio facilitan los ajustes de los precios relativos que produzcan el cambio necesario en la asignación de los recursos, aminorando el impacto sobre la actividad y el empleo. En contraste, un shock real que pide una depreciación de la moneda se magnifica en presencia de un dólar fijo, ya que el shock trae consigo presiones inflacionarias”.  Además, del modelo de Mundell-Fleming se puede derivar que con un tipo de cambio flotante la autoridad puede utilizar como herramienta estabilizadora a la política monetaria independiente, que permite conducir políticas contracíclicas. En cambio, con un tipo de cambio fijo la política fiscal es la más eficaz, ya que genera un aumento en el producto, sin embargo, es altamente procíclica porque existen imperfecciones en los mercados de capitales, que son las fuentes de financiamiento alternativas durante los ciclos recesivos. Por otra parte, De Gregorio y Tokman (2005) argumentan que para que "un régimen de tipo de cambio flexible funcione satisfactoriamente, y evite ser dominado por el miedo a flotar, deben cumplirse algunos requisitos […] que Chile los ha cumplido: los descalces de monedas en bancos y empresas son pequeños, la dolarización de pasivos de los bancos también es menor, y las empresas han sido cada vez más capaces de cubrir sus riesgos de monedas en el mercado de derivados."

Como antecedente se puede mencionar que la economía chilena no ha sido ajena a las perturbaciones externas. Las crisis asiática y rusa en 1997 y 1998 tuvieron un fuerte impacto en el producto chileno, con una caída pronunciada en 1999. A raíz de ello, la política cambiaria estableció un régimen de tipo de cambio de flotación limpia, por lo que, sin política de control de capitales, las fluctuaciones externas trasmitirían desde entonces mayor volatilidad al tipo de cambio nominal y real. Por su parte, la política monetaria consistió en establecer metas de inflación estrictas al 3% anual (Agosin y Montecino, 2011). Las exportaciones de cobre son las de mayor peso, y se realizan con la Corporación Nacional de Cobre, empresa del estado.

El alza de precios de los commodities del período 2004-2008 añadió inflación a la economía chilena a partir del petróleo importado que constituye un insumo del que no puede autoabastecerse el país. El PBI de Chile creció en el período 2003-2007 a una tasa promedio anual de 5,02. Por su parte, Las exportaciones crecieron a una tasa promedio anual de 8,9 en el período, contribuyendo al PBI desde 35,5% al 45,2% entre 2003 y 2007, recuperándose del periodo anterior. El balance comercial aumentó la participación en el PBI del 2,7% al 12,9% entre 2003 y 2006 (World Bank, 2014). Las exportaciones de cobre lideraron el aumento, con una tasa de crecimiento acumulada de 5,11 para el período, y aumentaron su participación en las exportaciones de 41,6% en 2003 a 65% en 2007, siendo la principal commodity. También tuvieron un aumento sostenido las exportaciones de los principales productos mineros, silvícolas y pesqueros (hierro, pescado, pasta de celulosa) a una tasa acumulada de 1,46 en el período (Cepal, 2014) (Unctad, 2014).

El Fondo de Compensación del precio del Cobre, que funcionó entre 1987 y 2007, se constituye con los ingresos excedentes de acuerdo con la diferencia entre el precio futuro esperado del cobre, el precio publicado en la Bolsa de Metales de Londres y el precio FOB obtenido. Luego este fondo pasó a conformar el Fondo de Estabilización Económica y Social (Gobierno de Chile, 2005). Para hacer frente a la crisis, el gobierno chileno implementó políticas anticíclicas: acumulación de reservas y utilización del fondo como gasto expansivo. También disminuyó la regla de superávit estructural a balance estructural (de 0,5% a 0% del PBI). Las reservas internacionales han tenido fuertes aumentos escalonados, en el 2008 aumentaron un 37% sostenido hasta 2010 (de 16.910 a 23.162 millones de U$S, y en 2011 han vuelto a aumentar un 51% de 27.863 a 41.979 millones de U$S) que se mantuvo al 2013. El gasto público ha tenido una tasa de crecimiento positiva, aunque lenta en estos años de menor crecimiento, dados los déficits de los años anteriores (IADB, 2014).

La recuperación de los precios internacionales de commodities en 2010 permitió que el PBI creciera a una tasa promedio anual de 5,72 entre 2010 y 2012. Las exportaciones crecieron en una tasa acumulada de 8,4 entre 2010 y 2012. Las exportaciones de cobre crecieron a una tasa acumulada de 0,40. Los niveles de precios en 2010 permitieron alcanzar un superávit fiscal. No obstante, hubo algunos problemas internos: el terremoto y el tsunami de febrero de 2010 afectaron la producción. Asimismo, los yacimientos alcanzaron menores rendimientos, y la industria del pescado se recupera luego de haberse visto afectada por un virus. El Banco Central elevó la tasa de política monetaria, que llegó a alcanzar un 5,25% anual en 2011, por la tendencia al alza de los índices de inflación. La política cambiaria de régimen de flotación arrojó en 2011 un tipo de cambio apreciado en 5,2% del dólar, el Banco Central intervino comprando divisas. También redujo la tasa de interés de política monetaria. Los precios del cobre decrecieron durante la segunda mitad del 2012 en un contexto de desaceleración de la economía global. Las exportaciones se mantuvieron estables y las importaciones aumentaron, por lo que se tradujo en un déficit de cuenta corriente. (Cepal, 2014).

Con la crisis financiera internacional se produjo una caída en la demanda de exportaciones y conjuntamente cayeron fuertemente el precio del cobre y otros productos exportados. Las exportaciones de cobre decrecieron entre 2008 y 2009 a una tasa acumulada de -0,24. Llevó a una contracción del PBI a fines de 2008 y principios de 2009 cayendo en una tasa anual de -1. El precio del petróleo llegó a su máximo histórico de 140 U$S, el gobierno para contener la inflación elevó la tasa de interés de política monetaria, lo que impactó negativamente en la inversión y el consumo. El déficit público en 2009 fue de 4,5% llevó a un lento crecimiento del gasto público.

Por tanto, el valor de dólar, sus alzas y sus bajas, afectan en forma directa la economía nacional, a la empresa, las personas y familias. El dólar es hoy en día la moneda más utilizada para las transacciones comerciales internacionales. Así como otras monedas, por ejemplo, el Yen japonés, la Libra Esterlina del reino unido y el Euro de la Unión Europea, el dólar tiene un precio el cual se expresa o determina en términos de otras monedas de otros países, precio al cual se le denomina Tipo de Cambio. 

Países como el nuestro los cuales están altamente integrados o globalizados, es decir que mantienen un alto nivel de intercambio y comercial internacional, entiéndase importaciones y exportaciones, se ven afectados por la variación del tipo de cambio en dos direcciones. Si el tipo cambio o precio del dólar aumenta, las importaciones, los productos importados, por ejemplo, los importados por el retail, los automóviles y los electrodomésticos, verán aumentar sus precios, pues dichos productos importados se pagan en dólares al proveedor extranjero, por tanto, por cada nueva unidad importada se pagarán cada vez más pesos, traspasando el importador el aumento de precio del producto al cliente o consumidor local. Por otro lado, un aumento del tipo de cambio favorecerá a las empresas exportadoras locales, toda vez que sus productos son valorados y pagados en dólares, y suponiendo los precios de dichos productos en el extranjero se mantienen, el exportador local verá aumentadas sus precios por efecto aumento del tipo de cambio, dicho de otra manera, cada vez recibirá más pesos por cada unidad vendida al momento de cambiar los dólares por pesos chilenos.

La gasolina, otro caso, es un subproducto, un derivado del petróleo crudo el cual es refinado, almacenado, distribuido, transportado y posteriormente vendido en las estaciones de servicio. Nuestro país es un eminente importador de petróleo y sus derivados, por lo que el precio de las bencinas es uno determinado en el mercado internacional y ve aumentado su precio original por el almacenamiento, distribución y transporte desde el extranjero al punto de venta. Por lo anterior, los precios de las bencinas también son valoradas en dólares, por lo que el aumento del tipo de cambio afecta al alza el precio final pagados por los consumidores de gasolina y, lamentablemente, resulta también en un aumento de precios en el transporte público y de carga, transporte este último que al momento de aumentar sus tarifas  puede provocar aumento de precio en otros productos, como los productos agrícolas, afectado así la economía familiar de aquellos que no tienen auto.

Como se puede concluir, un aumento sostenido y permanente del tipo cambio puede provocar un aumento de la Inflación, es decir, un aumento de los precios por efecto tipo cambio, un aumento del IPC, y, además, como efecto colateral, un eventual aumento en los precios de todo aquello productos y/o servicios que son reajustados por IPC, como por ejemplo los arriendos, la educación y la salud, entre otros.

En mi proyecto de investigación: “Propuesta de Valor de las Pymes de la Localidad de Melipilla – Chile, durante el periodo 2010 – 2015” es fundamental para esas organizaciones tener cierta certeza de los precios de sus materias primas y de las inversiones necesarias y suficientes en tecnología necesaria para poder generar valor con su función de producción. Por ello, y más aún si existe exportaciones e importaciones de mercaderías e insumos desde el extranjero, se hace muy necesario el que las Pymes puedan proyectar el precio de las divisas que puedan afectar sus operaciones. El generar valor involucra la reducción de costos a través de la optimización del empleo de los factores productivos, y ello es necesario controlar la inflación que, entre otros factores, es generado por variaciones en el precio de la divisa. Hoy, por hoy, una nueva caída en el tipo de cambio y el impacto en las Pymes hay que analizarla en dos frentes: Pymes importadoras (menor cantidad de casos) y Pymes exportadoras. Las primeras se ven beneficiadas, pues se producirá un ahorro en las compras de origen externos. En el segundo caso afecta, ya que se recibirá menos dinero por cada unidad vendida, lo que impacta negativamente en sus flujos y rentabilidad del negocio. En resumen, la baja en el precio del dólar beneficia a la gran masa consumidora del país. Sin embargo, si consideramos que Chile posee una balanza comercial superavitaria, esta situación posiblemente no sea sostenible, ya que afecta directamente a las empresas exportadoras de diferentes rubros de nuestro país.

Conclusiones

El tipo de cambio es una variable clave en economías abiertas. Por un lado, permite el ajuste de la economía a los shocks externos y además transmite las acciones de política monetaria. Por otra parte, desalineamientos persistentes del tipo de cambio han estado asociados a numerosas crisis en economías emergentes. Tipos de cambio flexibles y políticas monetarias creíbles reducen el impacto de las fluctuaciones del tipo de cambio sobre la inflación. No obstante, esto no reduce el efecto de reasignación de gasto a través del cual el tipo de cambio afecta la asignación de recursos.

Hoy, por hoy, una nueva caída en el tipo de cambio y el impacto en las Pymes hay que analizarla en dos frentes: Pymes importadoras (menor cantidad de casos) y Pymes exportadoras. Las primeras se ven beneficiadas, pues se producirá un ahorro en las compras de origen externos. En el segundo caso afecta, ya que se recibirá menos dinero por cada unidad vendida, lo que impacta negativamente en sus flujos y rentabilidad del negocio. En resumen, la baja en el precio del dólar beneficia a la gran masa consumidora del país. Sin embargo, si consideramos que Chile posee una balanza comercial superavitaria, esta situación posiblemente no sea sostenible, ya que afecta directamente a las empresas exportadoras de diferentes rubros de nuestro país.

Bibliografía

Agosin, M. Montecinos, Alexis (2011). Chile en los años 2000: evolución macroeconómica y financiera. Universidad de Chile.

Calvo, G. (1999) “Fixed versus Flexible Exchange Rates: Preliminaries of a Turn-ofMillenium Research”. Universidad de Maryland, mimeo.

Cowan, K. And J. De Gregorio (2004), “International Borrowing, Capital Controls and the Exchange Rate: Lessons From Chile.” Mimeo, Central Bank of Chile.

De Gregorio, J. (2002). “Macroeconomic Management in Emerging Economies and the International Financial Architecture.” Forum Public Policy Lecture at the UCLA, Banco Central de Chile, Documento de Trabajo No.163.

Gregorio y Tokman (2005). EL MIEDO A FLOTAR Y LA POLÍTICA CAMBIARIA EN CHILE. Banco Central de Chile. Documentos de Trabajo N° 302.

Hausmann, R., U. Panizza and E. Stein (2000). “Why Do Countries Float the Way They Float? BID Documento de Trabajo No.418.

 

Galvarino Casanueva Yáñez

PhD en   Administración   Gerencial   por   la Universidad Benito Juárez G., México PhD© en Administración de Empresa, Université Libre Des Science De L’ Entreprise Et Des Technologies de   Bruxelles, Máster en Ciencias de la  Administración Université Libre Des De L’ Entreprise E

t Des Technologies de  Bruxelles,  Master Financial Professional (AAFM), Magíster en Finanzas Corporativas por la Universidad Viña del  Mar, Ingeniero Comercial (Universidad Católica del Norte, Licenciado en Ciencias de la  Administración (Universidad  Católica  del  Norte),  Diplomado  en Marketing Estratégico (Universidad Benito Juárez G),  Diplomado  en Planificación y Gestión Financiera (Universidad Benito Juárez G), Diplomado  en Finanzas Corporativas (Universidad Benito Juárez G), Diplomado  en Docencia Universitaria (Universidad del Pacífico). Docente en UNIACC, IACC e IPChile. Relatorías y asesorías a Pymes. Conferencista internacional de la UBJ. Docente en el Doctorado de Dirección de Proyectos de la UBJ de México.

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